Cada paciente es único

Cada paciente es único

Vivimos en la era de la información. La red global marca, a base de publicidad constante, tendencias de lo más variadas: desde la moda hasta la medicina (sí, la medicina). Y es que hoy en día hay publicidad para cada sector y profesión.

Al final del día, después de todo ese bombardeo publicitario, muchas personas “compran” esa publicidad y se dejan influenciar por toda la información que lejos de ser real es engañosa.

En mi opinión, la medicina puede ejercerse de forma sincera, tratando a el/la paciente como un individuo especial, que necesita tu ayuda y requiere de tus conocimientos para solucionar un problema. O puede ejercerse queriendo abarcar mucho, para ganar mucho más aún.

Como he repetido en algún otro post, defiendo la medicina sincera ante todo. Muchas veces pregunto a mis pacientes qué música escuchan, para así en la siguiente visita sorprenderles con su grupo favorito mientras esperan en la sala.

Me gano su confianza intentando entenderles, les escucho, hago que se sientan cómodos/as y empatizo con su situación. ¿Por qué? Porque así es como debería ejercerse la medicina.

Actualmente mi consulta está dividida en “estaciones de interacción”. Recepción, sala de espera, consulta médica, sala de radiografías, sala de recuperación y el despacho de documentación (donde se habla del presupuesto, modos de pago etc.)

Son los diferentes espacios que el paciente puede visitar (dependiendo el tipo de visita).

La idea es hacer de cada “estación” un lugar agradable y cómodo para el/la paciente y, para que eso ocurra, tanto el espacio físico, como el trato personal juegan un papel fundamental.

Es un trabajo en equipo donde el personal de recepción, personal auxiliar y personal médico y odontológico deben estar alineados para hacer de la visita un momento especial, donde la persona que va a ser tratada sienta que le están escuchando, y que el equipo se está preocupando por darle un servicio excelente.  

El/la paciente debe, al menos, irse con la sensación de que se ha hecho todo lo posible por solucionar su problema médico en un entorno agradable.

Si me preguntaran qué me gustaría que mis pacientes dijeran tras salir de una primera consulta, sería algo así como: “me han escuchado, me han propuesto un tratamiento que he comprendido, me he sentido bien atendido y, en todo momento, el personal de la clínica ha estado pendiente de mis necesidades. Siento que han sido honestos conmigo”.

Como cirujano tengo una responsabilidad: cuidar de las personas que requieren de mis servicios. Por ello hay un par de aspectos que me gusta transmitir y que, para mí, son fundamentales que entiendan:

1) Estoy para ayudarte

2) Voy a tratar de solucionar cualquier problema que pueda surgir durante y después del tratamiento

Básicamente quieren decir: confía en mí, estoy aquí para tratarte lo mejor que sé y, aunque tu caso sea muy complicado o esté lleno de dificultades, podrás contar conmigo para ayudarte.

A veces, con las prisas de la medicina moderna y la cantidad de pacientes a visitar, se puede perder de vista del objetivo final de nuestro oficio. Para mí, la confianza del paciente es un aspecto fundamental.

Esta confianza se consigue escuchando atentamente, con empatía y honestidad. La relación entre el cirujano y el paciente debería basarse en una confianza mutua para llegar a un objetivo común.

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