Tendencias en la cirugía estética

Tendencias en la cirugía estética


Que la moda está presente en todos los ámbitos, es un hecho. Las tendencias influyen en las preferencias y las expectativas de los pacientes, sobre todo si hablamos de medicina y cirugía estética. Esta influencia también se hace notar entre los profesionales ya sea en forma de nuevos productos “milagrosos” o con técnicas quirúrgicas que, en ocasiones, se demuestran inútiles o peligrosas por las consecuencias que acarrean, pasados unos años.

Nuestros pacientes disponen de casi toda la información necesaria para escoger a un profesional que lleve a cabo el procedimiento e incluso para escoger un tratamiento u otro. La información está al alcance de la mayoría de pacientes a través de Internet. ¿Hasta qué punto el criterio del paciente está correctamente fundamentado? Las clínicas de estética deben “educar” al paciente ante esta avalancha de información, en ocasiones, sin ninguna evidencia científica.

En el contexto actual la competencia es feroz y las clínicas luchan por facturar y ser sostenibles. En consecuencia existe una fina línea que separa lo que es ético de lo que no. ¿Qué no aconsejaríamos a un familiar o a un amigo? Esta pregunta puede ser útil cuando nos encontramos con pacientes que argumentan sus preferencias en cuanto a tratamientos o técnicas quirúrgicas, sobre una base de falsas expectativas o de conceptos confusos.

Es tarea del profesional orientar y asesorar poniendo al paciente como eje en su toma de decisiones. Esto es muy obvio en la mayoría de tratamientos pero, en el ámbito de la medicina y la cirugía estética pueden existir falsas expectativas por parte del paciente, que deben ser explicadas por el profesional que le visita.

En mis primeras visitas siempre intento escuchar mucho e interrumpir poco, captar toda la información que me transmite el paciente sin condicionarle. Vaya, dejar que se explaye. Una vez ha acabado empiezo a “podar” todo esa información que me ha dado, remarcar lo importante y descartar lo irrelevante, discernir las expectativas del paciente, explicar conceptos erróneos, puntualizar los pros y los contras de la cirugía o el tratamiento propuesto e, incluso, si el caso lo requiere, decirle que las expectativas que tiene no son realistas.

Por eso recomiendo que no se fíen demasiado si la primera visita para un tratamiento de estética dura menos de diez minutos. Sencillamente no es posible realizar una correcta historia clínica y exploración física, escuchar y explicar con tan poco margen de tiempo. Mis primeras visitas no duran menos de 25 minutos, intento no dejarme nada en el tintero y sobre todo, ganarme la confianza del paciente a través de una escucha activa.

Estamos en la época de la “McCirugía”, el “fast food”…todo deprisa y corriendo. Seguro que eso tiene un beneficio económico inmediato pero, me gustaría pensar, que a medio y largo plazo una buena cartera de pacientes se fundamenta en la confianza y la honestidad, en una relación sana entre paciente y médico.

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