MENTOPLASTIA

MENTOPLASTIA

Las visitas al cirujano para informarse sobre un posible cambio estético en el mentón son muy habituales. El mentón puede ser poco pronunciado, muy pronunciado, desviado hacia un lado o combinaciones de las tres posibilidades.

Para “alterar” la forma del mentón quirúrgicamente, existen dos posibilidades: la mentoplastia o la prótesis de mentón. Me decanto claramente a favor de la mentoplastia ya que permite solucionar cualquier tipo de alteración en la forma y posición del mentón gracias a una cirugía intraoral, que puede realizarse bajo sedación e ingreso ambulatorio de 2-3 horas.

Prótesis mentoniana

La prótesis mentoniana implica introducir un elemento extraño para dar volumen al mentón. Es material biocompatible pero sujeto a riesgos como pueden ser el rechazo y el encapsulamiento que pueden provocar dolor, infección y la necesidad de retirar la prótesis mediante una segunda intervención.

Este procedimiento no permite corregir un mentón muy pronunciado, solo aumentar un mentón poco marcado y/o en una posición muy posterior. En muchas ocasiones, la colocación del implante de mentón se realiza desde la parte inferior de la barbilla y, aunque no se aprecie casi nada la incisión, ya no se trata de un abordaje intraoral, sin cicatrices externas, como en la mentoplastia.

Mentoplastia

La mentoplastia consiste en realizar una fractura controlada del mentón y recolocarlo en la posición planificada. Para fijar el mentón en su nueva posición se utiliza una miniplaca de titanio junto con microtornillos de titanio que estabilizan el mentón.

Este material, el titanio, es altamente biocompatible y supone una menor cantidad de material no biológico si lo comparamos con la prótesis de mentón.

El caso que os muestro a continuación es el de un paciente que presentaba una oclusión dental perfecta, que había realizado años atrás un tratamiento ortodóncico y que acudió a mí por un requerimiento puramente estético ya que su mentón estaba en una posición muy posterior a la habitual.

 

Varios colegas le recomendaron una cirugía ortognática bimaxilar y eso significa un nuevo tratamiento ortodóncico (por el que el paciente no quería pasar) y una cirugía más agresiva, con baja laboral de 3 semanas aseguradas.

Así pues, teniendo en cuenta todo lo anterior, decidí practicar una mentoplastia con sedación para solucionar un problema muy concreto, puramente estético y mediante una cirugía que mantuvo al paciente menos de una semana de baja laboral.

Aunque la cirugía ortognática es una de mis pasiones como cirujano, el procedimiento quirúrgico debe considerarse siempre como último recurso pero, si no queda alternativa, mejor escoger un procedimiento lo menos traumático posible para el paciente y que le permita reincorporarse a su vida social y profesional en el menor tiempo posible.

Os animo a todos aquellos que tengáis preguntas o dudas sobre este procedimiento a que nos visitéis para tener más información.

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