Lo que tienes que saber sobre la cirugía maxilofacial

Lo que tienes que saber sobre la cirugía maxilofacial

¿Cuándo es necesario someterse a una cirugía maxilofacial?

La cirugía maxilofacial puede mejorar la calidad de vida y la percepción de ti mismo, además de resolver problemas funcionales derivados de malformaciones dentales y faciales. Se trata una rama quirúrgica muy especializada que se ocupa de la cirugía de la cara en su totalidad.

El cirujano maxilofacial está familiarizado con los tejidos suaves del rostro (piel, músculos, etc.), pero también con los duros (huesos), permitiendo que los resultados quirúrgicos sean sorprendentes. Por ello será este especialista el que aconseje cuándo es necesario someterse a dicha operación.

Estéticamente este procedimiento se recomienda en aquellos casos en los que existe deformidad dentofacial. Se habla de deformidad dentofacial  cuando hay una alteración esquelética que modifica los rasgos del rostro como por ejemplo; como por ejemplo un mentón demasiado lardo o demasiado corto (el conocido como mentón huidizo o retraído), o bien una hipoplasia malar (pómulos poco representados). A menudo es consecuencia de una mala posición dental y por eso es habitual acudir a un dentista tras el procedimiento quirúrgico

Una deformidad esquelética suele venir acompañada de una maloclusión (una mala relación entre los arcos dentarios). Por ello, es fundamental que la intervención la desarrolle un equipo multidisciplinar, ya que además del trabajo de un cirujano con competencia en tejidos blancos y duros, es importante la presencia de un dentista. En pocas palabras, el dentista se encarga de los dientes, el cirujano de lo que hay a su alrededor.

Una intervención muy practicada es la cirugía bimaxilar, que permite reordenar el maxilar superior y la mandíbula, así como modificar el complejo maxilo-mandibular (el tercio inferior de la cara) en consonancia con el resto. A menudo este tipo de cirugía evita la utilización de prótesis zigomáticas (o cigomáticas), mentonianas, etc.

La experiencia del cirujano es fundamental para tratar casos de asimetría o defectos traumáticos. Sobre todo, es básico que el cirujano sea capaz de trabajar tanto en los tejidos como en los huesos; de este modo, si se presenta un defecto esquelético pueda corregirlo también con un trasplante de grasa autóloga (lipofilling).

Las prótesis faciales: cuándo hay que utilizarlas y su precio aproximado

Las prótesis faciales ayudan a modificar la conformación ósea de la cara. Cortando los huesos de la cara (con la osteotomía), las prótesis pueden recrear quirúrgicamente la zona, colocándose en el lugar deseado. Generalmente, el coste de las prótesis no es muy alto y su inclusión es fácil y segura.

A menudo, cuando se necesita modificar mínimamente la estructura esquelética facial, se opta por la inserción de una prótesis. Las prótesis faciales pueden ser personalizadas, siendo posible crear prótesis “ad personam”, aunque en este caso el coste aumenta notablemente. A menos que haya que hacer frente a extirpaciones oncológicas o grandes traumas, las consideradas prótesis “preconfeccionadas” pueden modelarse tranquilamente durante la intervención quirúrgica.

¿Cuáles son los efectos de intervención?

Tras la operación, los cuidados dependerán del protocolo farmacológico utilizado. Es fundamental usar un equipo de anestesistas experto que conozca los “trucos” para evitar una hinchazón excesivo, sobre todo, cuando se trabaja con los tejidos duros, a diferencia de los tejidos blancos, ya que no demuestran hematomas (morenotes) en la piel.

Los resultados son sorprendentes. La mayoría de los pacientes que se han sometido a esta cirugía no han encontrado ninguna dificultad para acostumbrarse al cambio y han podido hacer su vida con absoluta normalidad.

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