IMPLANTE CIGOMÁTICO

IMPLANTE CIGOMÁTICO

Desde los orígenes de la implantología dental moderna, la falta de hueso ha sido uno de los principales inconvenientes y retos para el cirujano maxilofacial a la hora de colocar implantes.

Lo que empezó siendo una solución para aquellos pacientes que debían someterse a reconstrucciones faciales por una patología oncológica o por un traumatismo, pasó a ser una solución para pacientes sin ningún tipo de secuela, excepto la que deja el paso del tiempo que es la pérdida de soporte óseo.

Las ventajas de estos implantes son varias pero se resumen en:

– Menor tiempo de tratamiento
– Menor número de operaciones

Esto se da porque se evitan las técnicas de regeneración ósea que implican, en casos de atrofia maxilar severa, una intervención previa donde se reconstruye el maxilar con hueso del propio paciente, proveniente de otra parte de su cuerpo. Por lo tanto se evita esta cirugía previa.

Estos implantes son más largos que los convencionales ya que tienen su base de sustentación o anclaje en el hueso cigomático (pómulo), zona que no sufre los fenómenos de atrofia que sufre el hueso maxilar a lo largo de la vida.

Puede realizarse la intervención con anestesia general o con sedación, según el caso. El tiempo de estancia hospitalaria es de 2-3 horas postoperatorias o una noche en hospital como máximo.

Se trata de una opción rápida y segura para aquellos/as pacientes con una atrofia maxilar severa.

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