Cirugía del labio leporino; ¿Qué es y cuál es su tratamiento?

Cirugía del labio leporino; ¿Qué es y cuál es su tratamiento?

 

¿QUÉ ES?

El labio leporino es una malformación con la que nacen muchos bebés y que se puede corregir con cirugía para evitar sus efectos.

Uno de cada quinientos recién nacidos tendrá el labio leporino; es decir, que estamos hablando de uno de los defectos congénitos con más probabilidades de aparecer durante el embarazo. Pese a su frecuencia, no es demasiado conocido. Por regla general los padres no saben por qué sucede, o si habrá un tratamiento o una cirugía capaz de volver a unir el labio de su bebé.

Lo primero que hay que saber sobre el labio leporino es que no es una enfermedad en sí, sino un defecto congénito. Sí es cierto que, en algunos casos, puede acabar involucrando algún que otro síndrome añadido, pero también puede darse de forma aislada. Hay varios tipos de labios leporinos, o fisuras labiales, aunque casi todas acaban siendo conocidas por el mismo nombre; y es que el bebé puede tener tan solo labio leporino, o puede tener también el paladar hendido. Un profesional es el que mejor sabrá determinar con certeza qué es lo que tiene el bebé.

¿POR QUÉ SE PRODUCE EL LABIO LEPORINO?

A partir de la quinta semana de embarazo, ya se puede empezar a intuir si un bebé tendrá una fisura en el labio. En el proceso de embarazo, cuando el cuerpo del bebé se está formando, hay algunas zonas de su cuerpo que se mantienen abiertas más tiempo que las demás. Estas zonas luego irán cerrándose sin ningún tipo de inconveniente, poco a poco; no obstante, en algunos casos, el paladar y el labio pueden no terminar de cerrarse como deberían. Es entonces cuando aparecen tanto el labio leporino como el paladar hendido. A nivel científico, estos defectos no son más que algún tipo de problema que ha aparecido al estar cerrándose la cara del bebé. Normalmente, y por regla general, el labio leporino no suele extenderse más allá del labio superior y la fosa nasal, pero hay casos en los que puede acabar extendiéndose también por la encía y el paladar.

Por desgracia, todavía no se ha encontrado una causa médica exacta para saber por qué los bebés nacen con el labio leporino. Hay estudios que hablan de una cierta predisposición genética, de bebés que nacen con el labio leporino porque sus padres o algún familiar cercano también lo tuvo.

Aunque hay especialistas que creen, por otra parte, que hay ciertos factores ambientales que podrían acabar perjudicando la salud del feto, y haciendo que este sufriera esta deformación. Por ejemplo, se habla de la falta de ácido fólico durante el embarazo; sí que ha habido casos en los que se ha demostrado que una falta de ácido fólico ha acabado provocando que el feto no desarrollara el labio por completo.

Tras los tres primeros meses, se supone que la boca del feto debe estar completamente formada. Si esto no ha sucedido, ya se puede entrever que el bebé acabará teniendo labio leporino o paladar hendido, o las dos cosas a la vez. No se sabe bien por qué, pero es más común que los niños tengan labio leporino y paladar hendido a la vez.

LA CIRUGÍA DEL LABIO LEPORINO

Siempre que el bebé tenga labio leporino, será necesario llevar a cabo una cirugía plástica, así como un tratamiento antes y después para que todo salga bien. Y es que estamos hablando, a fin de cuentas, de una hendidura que debe ser cerrada lo antes posible.

En el momento en el que el bebé nazca, los padres ya podrán comenzar a ponerse en contacto con el cirujano plástico que quieran. Será el especialista el que mejor les pueda hablar de todos los riesgos, las complicaciones y los tratamientos posteriores que tengan que sobrellevarse. Para eso, hay que tener muy en cuenta la salud general del bebé, así como si ha tenido cualquier otro tipo de problema de salud.

Vamos a pasar a explicar, así un poco en aspectos más generales, en qué consiste la cirugía del labio leporino. Cuando el bebé lo único que tiene afectado es el labio, durante los primeros meses de vida puede repararse el defecto sin ningún tipo de problema. Normalmente vale con una sola operación, pero puede que haya que realizar dos si en la primera no diera a tiempo a repararse todo. Como toda cirugía, el proceso posterior a la operación podría llegar a resultar complicado y molesto para el bebé; no obstante, no hay que preocuparse en exceso, puesto que una vez que todo pase no habrá mayor problema. Siguiendo las pautas de los médicos, no tiene por qué haber ningún tipo de complicación. Hay que tener mucho cuidado para que el niño no se frote los puntos de sutura, pero seguramente el médico dé más indicaciones, y mucho más exactas.

Pero si también se encuentra afectado el paladar, la operación tendrá que esperar hasta los nueve meses e, incluso, hasta el año y medio. Es una operación más complicada, que puede generar más molestias que la del labio leporino, y es necesario que el bebé necesite más tiempo de recuperación. Puede que el niño no sea capaz de comer por sí mismo, así como beber, con lo cual requerirá de muchos más cuidados que los que serán necesarios si la operación es solo del labio leporino.

Puede que, tras una operación de este tipo, el bebé muestre congestión en la nariz, pueda roncar o empezar a respirar por la boca. No obstante, podrá continuar moviéndose y jugando, siempre sin abusar de los esfuerzos. Tendrá que seguir un tratamiento específico, y deberá llevar un control médico rutinario, pero su vida pasará a ser como la de cualquier otro niño de su edad.

La cara es nuestra carta de presentación al mundo, la que nos permite comunicar nuestras emociones y sensaciones, y la que les dice a los demás cómo nos encontramos. El hecho de que un niño sufra una deformación en su rostro tan pequeño podría llegar a provocar que, posteriormente, sufriera discriminación por parte de sus compañeros. El labio leporino es algo muy normal y, con cirugía, se puede arreglar sin problemas.

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